Atardeceres VS Mosquitos

Realidades del día a día en una camper

Qué mejor época que el verano para hablar de atardeceres de ensueño, largas jornadas de sol, vida callejera y vacaciones. Y mosquitos.
Es posible juntar estas dos estampas tan diferentes en un mismo post? Cuando vives en una furgoneta, si. Sobre todo cuando quieres ser realista -que no fatalista-.

Hace tiempo dejamos de intentar dormir cerca de ríos a propósito. Pero por qué? Os estaréis preguntando. Con lo bonito que queda ver atardecer, escuchar el rumor tenue del agua, ver los colores del sol cambiando su tonalidad a lo largo del día.
La respuesta es sencilla: mosquitos.
Ellos están siendo nuestros fans incondicionales numero uno durante todo el viaje. En época estival nos adoran, nos siguen, no hay día que se pierdan un solo atardecer con nosotros – a veces nos echan tanto de menos que hasta ni nos abandonan en 24 horas-, nos quieren, a su manera: comiéndonos a mordiscos, llevándose nuestro ADN con ellos, haciéndose recordar en cada roncha que nos dejan en el cuerpo, susurrándonos “zzzñññiiiiiiii…..” al oído cada noche a modo de nana.

Cuando comenzamos el viaje quisimos atardecer y amanecer con las mejores vistas posibles. Buscábamos el lugar perfecto cada tarde, resultando a veces algo desesperante, para poder deleitarnos con un entorno de ensueño como jardín. Habíamos dejado todo para vivir este tipo de sensaciones.
Desistimos a las pocas semanas, tocaría dormir donde tocase. Más práctico, menos kilómetros, menos mosquitos.

Recordamos el primer lugar ideal que nos dio una bofetada. Llevábamos 5 o 6 días de calor infernal, cruzando Extremadura, en España. Tanto calor hacía que hasta tuvimos que llevarnos a Robi, en su mochila, a la sección de refrigerados del supermercado durante las horas más fuertes de calor.
En el parking del acceso a la garganta de los infiernos -un tramo del río Jerte lleno de pozas de agua cristalina- en Cáceres, encontramos nuestro aparente paraíso: enormes castaños que nos proporcionaban sombra indefinida durante todo el día, 15 grados de temperatura menos de los que llevábamos soportando varios días y un lugar ideal para ver atardecer, tomar una cerveza y montar la mesa fuera para cenar al fresco.

furgotravel-parking garganta de los infiernos

Nuestra idílica intención no duró más de 30 minutos. Pronto empezaron a llegar nuestra legión de fans, que aún no nos conocían, pero os aseguramos que nos recibieron de la manera más ferviente posible. A mordiscos.
En cuestión de minutos nos vimos asediados por decenas de los dichosos insectos, truncando nuestros planes de atardecer perfecto. Tocó batirnos en retirada, meter el campamento de nuevo dentro de la furgoneta y resignarnos a ver cómo nuestros queridos mosquitos se pegaban de cabezazos contra los cristales, como si se sintiesen ofendidos por haberlos abandonado allí fuera.

Por suerte, antes de salir al viaje, construimos unas mosquiteras para las puertas traseras y la lateral. Pero, como somos así, no las probamos antes de salir. La de la puerta lateral, que es la que usamos para salir de la furgo, nos resulta tan incomoda que a penas la usamos. Quizá habría que hacerle algún apaño, pensamos en su momento. Un año después, sigue igual.

furgotravel-mosquiteras

Quizá deberíamos darnos al DTT, pero aún nos resistimos -aunque estamos a puntito a puntito de caer-.
Podríamos probar las velas de citronella, pero no creemos demasiado en ellas.
Compramos un aceite esencial de árbol de te, por recomendación de una amiga que, según nos dijo, era infalible contra los mosquitos. Merche, sentimos decirte que no, que les encanta.

En Eslovenia, cerca de la costa, tal era nuestra desesperación por estar siendo devorados 24 horas al día por los mosquitos que una tarde Antonio acabó rociado de aceite de árbol de te, Autan y vinagre. El pobre Antonio, embadurnado con todos los remedios anti mosquitos que teníamos a la mano y seguían lamiéndole las piernas. Creo que hasta se volvió más apetitoso.

En conclusión: que no os engañen en Instagram -nos incluimos- con atardeceres de ensueño en verano, con tu camper, al borde de un río, un lago, el mar, dando envidia al resto de los mortales, porque, al 90% de esa gente SE LA ESTÁN COMIENDO LOS MOSQUITOS.

furgotravel-atardecer

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